Baez 248, Las Cañitas, Buenos Aires, Argentina

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  • El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue adquirido por Dora Dulitzky hace 60 años. Esta aguerrida inmigrante rusa, que había llegado al país sin nada y se había convertido en una gran odontóloga en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar, fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar para sus hijos.<br /><br />Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el momento en que su madre la llevó a conocer aquella casa de barrio en Báez 248.<br /><br />Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad. Celia heredó el lugar y lo transformó en 248 Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar Buenos Aires. Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre, quien siempre les transmitió valores como la honradez, la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.<br /><br />Y es en base a ese legado y a su profesión de física que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran anónimos, y la atención fuera cálida y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino.
  • El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue adquirido por Dora Dulitzky hace 60 años. Esta aguerrida inmigrante rusa, que había llegado al país sin nada y se había convertido en una gran odontóloga en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar, fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar para sus hijos.<br /><br />Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el momento en que su madre la llevó a conocer aquella casa de barrio en Báez 248.<br /><br />Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad. Celia heredó el lugar y lo transformó en 248 Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar Buenos Aires. Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre, quien siempre les transmitió valores como la honradez, la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.<br /><br />Y es en base a ese legado y a su profesión de física que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran anónimos, y la atención fuera cálida y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino.
  • El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue adquirido por Dora Dulitzky hace 60 años. Esta aguerrida inmigrante rusa, que había llegado al país sin nada y se había convertido en una gran odontóloga en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar, fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar para sus hijos.<br /><br />Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el momento en que su madre la llevó a conocer aquella casa de barrio en Báez 248.<br /><br />Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad. Celia heredó el lugar y lo transformó en 248 Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar Buenos Aires. Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre, quien siempre les transmitió valores como la honradez, la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.<br /><br />Y es en base a ese legado y a su profesión de física que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran anónimos, y la atención fuera cálida y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino.
  • El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue adquirido por Dora Dulitzky hace 60 años. Esta aguerrida inmigrante rusa, que había llegado al país sin nada y se había convertido en una gran odontóloga en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar, fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar para sus hijos.<br /><br />Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el momento en que su madre la llevó a conocer aquella casa de barrio en Báez 248.<br /><br />Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad. Celia heredó el lugar y lo transformó en 248 Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar Buenos Aires. Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre, quien siempre les transmitió valores como la honradez, la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.<br /><br />Y es en base a ese legado y a su profesión de física que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran anónimos, y la atención fuera cálida y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino.

...un verdadero hogar
para quienes deseen
visitar Buenos Aires...

El terreno en donde hoy se encuentra el hotel, fue adquirido por Dora Dulitzky hace 60 años. Esta aguerrida inmigrante rusa, que había llegado al país sin nada y se había convertido en una gran odontóloga en tiempos cuando las mujeres solo se dedicaban a su hogar, fue una gran visionaria, y eligió estos terrenos de caballos y cuidadores como inversión y futuro hogar para sus hijos.

Celia, actual manager del hotel, recuerda perfectamente el momento en que su madre la llevó a conocer aquella casa de barrio en Báez 248.

Y el sueño de aquella mujer luchadora se hizo realidad. Celia heredó el lugar y lo transformó en 248 Finisterra, un verdadero hogar para quienes deseen visitar Buenos Aires. Con este hotel, Celia quiso honrar a su madre, quien siempre les transmitió valores como la honradez, la perseverancia, el trabajo y el amor por los viajes, por conocer distintos lugares, distintas culturas y costumbres.

Y es en base a ese legado y a su profesión de física que le permitió viajar por el mundo, la que la llevó a soñar con un lugar en donde los pasajeros no fueran anónimos, y la atención fuera cálida y acogedora. Estas sensaciones fueron regando la semilla que llevaron a crear 248 Finisterra, hotel boutique argentino.